A orillas del Río Ozama en la margen oriental, una mañana a mediados de la década 80 y producto del aburrimiento de un niño, la historia de cómo este conoció la música de un artista que luego ocuparía titulares a nivel mundial, comenzó haciendo zapping en un viejo televisor a blanco y negro.

La manija del artefacto se detuvo en el canal 2 en la banda VHF, y allí en el programa ‘Sección 2’ de Teleantillas, observaba como un hombre alto y con tupido bigote sostenía la corbata de otro más bajo simulando tocar un piano, que dicho sea de paso, esa corbata tenía el diseño de un piano. Dos mujeres acompañaban a estos dos hombres, y en plena pantalla se podía notar como disfrutaban aquel performance en un programa matutino. El tema que se les veía alegremente interpretar se titulaba ‘Sambomba’. Así conocí a un grupo llamado 4-40.

Rememoro este episodio porque esa fue la primera vez que escuchaba hablar de alguien llamado Juan Luis Guerra. Días después volvería a ver al grupo en El Show del Mediodía. Era lógico, el grupo se encontraba promocionando su primer disco, del que años después supe que se titulaba ‘Soplando’.

Pero para contar la historia del disco debut de 4-40, hay que retroceder algunos años atrás. Para ser breves: un joven Juan Luis Guerra venía frecuentando ciertos círculos de músicos que se movían en las aguas del jazz, el rock e incluso la llamada canción de autor. Proyectos como Madora con marcada tendencia al folk, o más experimentales como Rock, Jazz and Company con Dante Cucurullo al frente, sirvieron para ir moldeando o más bien apuntar hacia otras ideas de hacer música.

Es cuando llega la oportunidad de ir a estudiar al Berklee College of Music. A su regreso ganaría una edición del Festival Dominicano de la Canción con la pieza ‘Fotopoema’, en la voz de su futura compañera de proyecto Maridalia Hernández. Hasta ahí 4-40 solo era una referencia para afinar instrumentos.

AudioLab y la génesis de Soplando.
El mercado de las grabaciones en Santo Domingo entró en auge con el merengue como punta de lanza a nivel musical en el inicio de los llamados ‘Años Dorados’. La publicidad también gozaba de buenos síntomas con miras a crecer en todos los aspectos. Pero a nivel de grabación de spots publicitarios, se estaba abriendo un nueva brecha. Es ahí cuando nace AudioLab como un proyecto de varios socios, entre ellos Eric Ramos, Moisés Abkarian, José Amable Frómeta, Ramón Blandino y Vicente Rosa. Inicialmente y como carta de presentación, este estudio había realizado la banda sonora de un documental titulado ‘Juan Canela’ sobre el Pico Duarte, con música de Luis Días. Por lo demás solo se limitaban a realizar grabaciones para comerciales y a alguna que otra grabación dentro del naciente movimiento de rock dominicano y algo de jazz.

De su lado, Kin Sánchez venía de organizar actividades que involucraban la música, y es cuando llega a formar parte del equipo de trabajo del estudio como relacionista.

Al respecto, Kin nos cuenta cómo surge esta idea de grabar un disco de merengue: «Al ser AudioLab un estudio que se le tenía como un lugar limitado para grabar material de corte popular, surge entre los socios la idea de grabar algo que atrajera proyectos que quisieran registrar su música, sobre todo merengue.

Es cuando llegan nuevos equipos y como prueba se convoca a Luis Días, grabando el tema ‘El carrito gris’. Por otro lado se le deja el estudio a Juan Luis Guerra para que grabe un tema en cuestión. Como la música de Luis Días era para rockeros y gente de amplio horizonte musical, pero con una letra más adentrada a la realidad social del momento, se decide grabar con Juan Luis quien estaba enfocado hacia un público interesado en disfrutar de un merengue más depurado y cercano a trabajos como los de Luis Alberti, Orquesta San José, no solo a nivel de letra sino de estructura musical. Es por ello que se decide grabar con este nuevo proyecto y orientado hacia el merengue».

Selección de canciones y sesiones de grabación.

‘Soplando’ se grabó bajo un ambiente relajado y distendido, aunque con algunos contratiempos propios de un proyecto novel. Mucho se habla de que este disco es la tésis de Juan Luis para Berklee, pero lo cierto es que la selección de los 8 temas que conforman la producción fueron escogidos por el artista en una tienda de discos en la entonces popular Plaza Criolla, revisando LPs y aceptando sugerencias de cercanos. Se grabaron 8 temas porque el presupuesto era precario y había que agilizar el proceso.

Sonoramente este disco fue acusado de ser demasiado brasileño con una alta influencia de luminarias como Airto Moreira y Flora Purim. Pero lo que sí destaca ante todo es la influencia de The Manhattan Transfer, y The Beatles en menor escala. Aunque para la promoción del grupo se usó el ardid publicitario de que los 4-40 eran una especie de nuevo cuarteto Los Solmeños.

Anécdota de Tavito Vásquez

Caminando vestido de frac bajo un calor abrasador, con su saxofón a cuesta, el virtuoso saxofonista Tavito Vásquez fue abordado por unos músicos quienes le preguntaron que si iba para alguna fiesta a tocar tan elegantemente vestido. Ese tema era ‘Soplando’, el mismo que que daría título al primer larga duración de los hoy mundialmente conocidos 4-40, con Juan Luis Guerra.

Promoción y crítica.

La presentación de este disco tuvo varias puestas en escena. La primera de ellas fue un estreno previo con un especial para el programa De Noche conducido por Yaqui Núñez del Risco y Freddy Beras Goico en el canal 9 de Color Visión; luego se presentaría a los medios en Casa de Teatro y finalmente se realizó una presentación al público en los jardines del Teatro Nacional en la Plaza de la Cultura.

Reedición de Soplando

6 años después de su lanzamiento, los derechos de distribución de este disco fueron adquiridos por la disquera Warner Bros. Records bajo la subsidiaria WEA Latina en Venezuela y Colombia, y apareció bajo el título ‘El Original 4.40’ (aunque en 1986 se editaría bajo el sello Evesol en Venezuela con su título y caratula original).

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